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Siempre me ha fascinado la forma en que brota la uva, el fruto de la parra o vid, una planta de tronco retorcido, al que llamamos cepa. Agrupadas en racimos que pueden contener de decenas a centenares de unidades, las uvas se congregan configurando una de las estampas naturales más familiares.

Mirando este racimo de uvas se me ha venido a la memoria una analogía que escuché una vez sobre nosotros los humanos y los racimos de uva. Algunos piensan que venimos a este mundo dispuestos como las uvas de un racimo. Tú estás en un racimo y cada uva que te acompaña representa a una persona que tarde o temprano significará algo en tu vida y con la que mantendrás un vínculo más o menos estrecho, dependiendo de la proximidad o la distancia que te separa de ella en el racimo. Queridos lectores/as, hoy voy a brindar por aquellas uvas que ya conozco, por las que conocí y por las que conoceré en el futuro.

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