Post 6

img-art

Hace unos días, conducía por una carretera e iba pensando que estudiar no es el único medio para adquirir conocimiento, hay otras fuentes de conocimiento como la imaginación de los autores de los libros que lees, el sentido común que aplicas en tu día a día, los videojuegos, los documentales de historia y naturaleza, las obras de teatro, las películas, la música y la pintura y, por supuesto, la reflexión filosófica.

Mientras pensaba en todo eso, el GPS se volvió loco y me llevó hasta un camino sin salida. No pude resistir la tentación de bajar del coche y sumergirme en aquel mar de espigas verdes que se abría ante mis ojos. Me puse a rozar las espigas con las manos y a dejar que la calma y la tranquilidad de aquel lugar me empaparan por dentro, y me puse a meditar en medio de aquella nada... Nada es lo que parece. El motivo de nuestros actos responde a sencillas razones que provienen del corazón, y el corazón tiene cerebro y sabe de sentimientos y emociones, es un captador, un canal conectado directamente al almacén de vivencias y recuerdos, un patrimonio que se nutre de nuestro bagaje espiritual, cultural e intelectual. Después de aquella experiencia, he añadido la meditación a mi lista de fuentes de conocimiento.

Compartir