Post 3

img-art

Desde muy pequeña, he demostrado tener un apetito insaciable por la lectura y me he afanado en poseer todo libro que cayera en mis manos, siempre y cuando cumpliera el requisito de transmitirme buenas vibraciones. Con la lectura disfruto por partida doble: por un lado, doy rienda suelta a mi imaginación y, por otro, creo poseer una sutil y extraordinaria facultad para captar los sentimientos y las emociones que el escritor, sin pretenderlo, deposita en su creación, al margen de los que ya ha incluido intencionadamente. No estoy segura de si esta habilidad ha surgido de tanto leer o si ya era innata y ha emergido de golpe. De lo que sí estoy segura es que percibir esos sentimientos y emociones es una experiencia en ocasiones, sobrecogedora, pero siempre grata.

Compartir